EL CRÁPULA VALE VALERIANO
Dos golfantes noctarniegos, Vale Valeriano y el Macho Camacho, amigotes con numerosas juergas a las espaldas, querían probar un delicioso coño de Logroño. Así que decidieron ir en coche a un puticlub de carretera llamado "La mulata", cercano a la capital de riojana.
Allí entablaron conversación con un bombón que molaba un montón. Estos hombres de vida gozosa y licenciosa se lo pasaron en grande con aquella mujer que les chupó el glande, por cierto, con maestría. No desperdiciaron el tiempo. Pronto montaron un trío, siguiendo su libre albedrío.

Ella abrió su flor con primor. Y Camacho, Valeriano y la mujer de buen ver follaron a destajo con sus badajos. Cabalgaron al paso, al trote y al galope. Primero uno. Después el otro. Los dos a la vez, también, ¡cómo no! Hubo mamadas suculentas, feroces enculamientos, ñaca ñaca en diversas posturas, chupadas de tetamen, metesacas acrobáticos, lluvia amarilla, dorada o como se diga, cubanas con y sin arroz...

Ella abrió su flor con primor. Y Camacho, Valeriano y la mujer de buen ver follaron a destajo con sus badajos. Cabalgaron al paso, al trote y al galope. Primero uno. Después el otro. Los dos a la vez, también, ¡cómo no! Hubo mamadas suculentas, feroces enculamientos, ñaca ñaca en diversas posturas, chupadas de tetamen, metesacas acrobáticos, lluvia amarilla, dorada o como se diga, cubanas con y sin arroz...
Y finalmente, la traca final: una espectacular corrida. Los dos toreros al unísono, como en las pelisporno. Vale por delante y Camacho por la puerta trasera. Sin llamar al timbre, sin pedir permiso para entrar. La segunda descarga de semen up, uno en el rostro y otro tragando ella la semilla masculina.
A continuación, se vistieron los tres atletas del sexo. Regresaron a la barra del infame tugurio-burdel, ¿no se llamaba la dueña Maribel? Se tomaron una copa en un rincón oscuro servida por el barman Mateo Que Te Veo y allí siguieron tocándole las tetas, la melena, la espalda, las piernas, el culamen con viva pasión arropados por la penumbra. Ella le cascó una paja de propinilla a cada uno, con el fin estratégico de que regresaran en poco tiempo.
Tras el pajote guay, el que conducía el auto se quedó exhausto. Una vez más, como en tantas otras juergas anteriores, Vale y el Macho, grandes amigachos, fueron fieles a su lema: "Carpe noctem". Finalmente, con sus huevos más vacíos que el bolsillo de un contribuyente de clase media, los dos farristas se fueron de la mancebía molidos pero contentos. Pronto volverían a visitar aquella vagina sideral verdadera mina de placer sexual.
A continuación, se vistieron los tres atletas del sexo. Regresaron a la barra del infame tugurio-burdel, ¿no se llamaba la dueña Maribel? Se tomaron una copa en un rincón oscuro servida por el barman Mateo Que Te Veo y allí siguieron tocándole las tetas, la melena, la espalda, las piernas, el culamen con viva pasión arropados por la penumbra. Ella le cascó una paja de propinilla a cada uno, con el fin estratégico de que regresaran en poco tiempo.
Tras el pajote guay, el que conducía el auto se quedó exhausto. Una vez más, como en tantas otras juergas anteriores, Vale y el Macho, grandes amigachos, fueron fieles a su lema: "Carpe noctem". Finalmente, con sus huevos más vacíos que el bolsillo de un contribuyente de clase media, los dos farristas se fueron de la mancebía molidos pero contentos. Pronto volverían a visitar aquella vagina sideral verdadera mina de placer sexual.
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